Reciclaje de PET en México: cómo las botellas se convierten en materia prima
El reciclaje de PET en México ha evolucionado hasta convertirse en una actividad industrial que conecta a recolectores, empresas y fabricantes. Tan solo en Guadalajara, EcoMex procesa alrededor de 66,000 toneladas de PET posconsumo al año, equivalentes a aproximadamente 2,640 millones de botellas que pueden transformarse nuevamente en materia prima. Esta capacidad, impulsada por Indorama Ventures, refleja el potencial de la industria para aprovechar los residuos y reincorporarlos a la cadena productiva. Sin embargo, para que una botella usada tenga una segunda vida, se requiere mucho más que depositarla en el contenedor adecuado. La separación de residuos es el primer paso de una cadena que incluye recolección, acopio, transporte, clasificación y procesos industriales especializados. Cada etapa es fundamental para garantizar que el material recuperado cumpla con los estándares de calidad necesarios para su reutilización. “Reciclar no significa simplemente triturar una botella. Para que un material pueda regresar a aplicaciones de alto valor, necesitamos procesos capaces de separar, limpiar y transformar el PET con altos estándares de calidad”, explica César Preciado, director de Operaciones de Indorama Ventures. Tecnología e inversión para impulsar la economía circular La transformación del PET posconsumo requiere infraestructura y tecnología especializada, particularmente cuando el material se destina a la fabricación de nuevos envases para alimentos y bebidas, cuyas aplicaciones están sujetas a estrictos controles de calidad y seguridad. En este contexto, Indorama Ventures ha invertido más de 1,500 millones de dólares en reciclaje de PET durante la última década. Entre 2011 y 2025, la compañía recicló alrededor de 166,000 millones de botellas a escala global. La reciente Ley General de Economía Circular abre una oportunidad para impulsar esta transformación mediante mecanismos que fortalezcan la infraestructura, la recuperación y la reincorporación de materiales a los ciclos productivos. El desafío consiste en consolidar una cadena que permita aprovechar cada vez más los residuos y reducir la dependencia de materias primas vírgenes. En ese escenario, el reciclaje de PET representa una oportunidad para vincular la actividad industrial con un modelo de producción más circular.