Más allá de que millones de mexicanos experimentan un fervor por la Selección Mexicana y depositan su ilusión, fe y alegría en el equipo mundialista, el técnico Javier Aguirre entiende que ellos solo pueden responsabilizarse del desempeño futbolístico, sin cargarnos cosas que no nos corresponden.
El pasado jueves se congregaron 450 mil personas en el Ángel de la Independencia para celebrar el triunfo contra Corea del Sur. En un contexto convulso en el país, el mexicano se aferra a su Selección para creer.
Con mucha naturalidad lo tomamos, haciendo lo que nos corresponde hacer: jugar al fútbol. No podemos solucionar otros problemas, sí podemos solucionar los propios del fútbol.
Intentamos representar dignamente a nuestro país, darle una alegría a nuestro pueblo mexicano, pero hasta ahí, no podemos de alguna suerte cargarnos con cosas que no nos competen o no nos corresponden.
Somos mexicanos, orgullosamente mexicanos y nos dedicamos a jugar fútbol y eso lo intentamos hacer lo mejor posible para que la gente esté contenta.
El técnico ha prometido que México realizará el mejor Mundial de su historia, pero le ha quitado presión a sus jugadores al no especificar una instancia mínima a disputar en esta Copa del Mundo.
Sí, los jugadores están conscientes de las imágenes, en El Ángel, y en todo México en general, en las ciudades en las que no hay Mundial también hay celebraciones. Nos congratula, nos llena de orgullo y nos retroalimenta para seguir brindándole alegría, en lo que nos corresponde, a la gente.