Los robots domésticos amigables han sido durante mucho tiempo el sueño de la ciencia ficción. Máquinas dóciles y serviciales que te lavan la ropa, sacan la basura, quizá preparan la cena y también recogen después. Pero si los robots van a hacer todo eso, necesitarán unas buenas manos para que sea posible. 1X, una empresa de robótica noruego-estadounidense, ha revelado detalles sobre las manos de cinco dedos de su robot compañero, Neo, un dispositivo blando y servicial. Manos suaves de robot Las manos están construidas con actuadores diseñados para imitar cómo los tendones de los brazos mueven las manos humanas. 1X asegura que esto confiere a las manos de Neo 25 grados de libertad de movimiento, lo que es solo un poco menos que los 27 grados de libertad que suelen tener las manos humanas. Las cámaras y la inteligencia artificial ayudan a interpretar el contexto general de lo que los dedos intentan agarrar. Se trata de una combinación ingeniosa que dota al robot Neo de una amplísima gama de movimientos. 1X afirma que las manos pueden agarrar formas irregulares y detectar cuándo algo “se les escapa de las manos”. Los dedos también pueden moverse con extrema rapidez e hiperextenderse en direcciones que los dedos humanos no pueden. Además, cuentan con la clasificación de resistencia al agua IP68, lo que significa que el robot puede lavarse las manos por sí mismo. Se trata de un rango que los ingenieros han procurado ajustar para que se corresponda con lo que un ser humano es capaz de hacer realmente. Jonathan Terfurth, director de actuadores y manos de 1X, cuenta que el rango de movimiento podría incluso ser superior al de un ser humano, lo que le permite abrir puertas, levantar objetos pesados e incluso enchufarse solo cuando la batería empieza a agotarse. “Lo que se busca es poder trabajar con una persona que nunca haya trabajado ni interactuado con un robot, y que, aun así, resulte seguro, respetuoso y delicado”, explica Terfurth. “El rango de movimiento puede parecer un poco extremo, pero intentamos acercarnos mucho a lo que los humanos pueden hacer para que podamos convivir en el mundo”. En conjunto, esto forma parte de un momento cada vez más marcado por el estilo de ChatGPT en la robótica, en el que los robots han pasado de ser torpes máquinas con garras a ser manipuladores competentes, capaces de transportar con delicadeza objetos frágiles y cada vez más útiles para gestionar tareas cotidianas sencillas y aburridas labores de oficina. El mercado de los robots humanoides tiende a estar dominado por “Terminators” robustos y corpulentos, destinados a ser exhibidos para uno u otro contrato de la industria de la defensa. 1X está adoptando un enfoque diferente para su robot. El Neo es un robot blando y flexible envuelto en una cubierta de celosía 3D. Su diseño se inspira en personajes como Baymax, el afable robot de la película de Disney Big Hero 6. En cantidades limitadas, el precio de acceso anticipado es de 20,000 dólares o 500 dólares al mes para tenerlo en casa, aunque el pago único dará prioridad a la entrega en 2026. “Nos encanta la idea de que un robot pueda ser una presencia tan tranquila, divertida, un poco tonta y segura en la vida”, señala Dar Sleeper, vicepresidente de producto y diseño de 1X. “Algo con lo que te sientas a gusto, algo que sea suave por dentro y por fuera. Si quieres que algo encaje en tu vida, no puede dar la sensación de que proviene de un universo completamente diferente”. El “Modo Experto” 1X indica que el objetivo es la automatización total de Neo, pero, por ahora, el robot se controla parcialmente a distancia, tal y como señaló un video del Wall Street Journal el año pasado. Eso significa que los operadores humanos pueden tomar el control de Neo de forma remota e incluso mirar a través de una cámara para ver el espacio que lo rodea. En realidad, se trata de una función llamada “Modo Experto”, pensada para gestionar tareas más complicadas al incorporar a un humano en el proceso. También significa que, si tienes uno en casa, puede verlo todo a su alrededor. Esto empieza a resultar un poco extraño porque, a juzgar por la publicidad que la empresa hace de Neo, el robot puede encontrarse en situaciones muy íntimas. La campaña de marketing de los nuevos dedos de Neo resulta muy sensual. Suena jazz suave de fondo en un video con una iluminación cálida y tenue. Los dedos robóticos se cierran alrededor de una copa de vino, apagan una luz, desabrochan una chaqueta y acarician suavemente unas uvas. En anuncios anteriores, los humanos se sitúan muy cerca de Neo y lo miran de forma coqueta. (Tras la publicación de este artículo, un representante de 1X aclaró que la empresa no considera que Neo ni ninguno de estos materiales de marketing tengan un carácter “coqueto”). Sin ánimo de juzgar las preferencias sexuales, pero se trata de una estrategia extraña para vender un robot que también puede convertirse en un portal a través del cual los operadores humanos puedan observar e interactuar con los objetos de tu hogar. 1X declara que los “expertos” humanos solo pueden entrar en tu casa cuando lo hayas solicitado expresamente, que se pueden restringir los movimientos del robot y que se pueden difuminar los rostros y otra información sensible. También puedes supervisar el video que están grabando a través de una aplicación móvil. Una luz anular alrededor de la oreja de Neo se vuelve azul para indicar que hay una persona conectada, y puedes expulsar al experto en cualquier momento. 1X no respondió de inmediato a las preguntas sobre cómo piensa la empresa evitar que personas malintencionadas o hackers se hagan con el control del robot. El otro problema relacionado con el factor humano es que aún no es posible determinar con exactitud cómo funcionan estos actuadores y los movimientos de las manos. Cuando se les preguntó si los videos los realizaban los sistemas automatizados de la máquina o alguien que los controlaba de forma remota, un representante de 1X respondió que “algunos de los videos son articulados por la máquina, mientras que otros se controlan manualmente para mostrar el límite máximo de las capacidades del hardware”. En una llamada por Zoom con WIRED, Terfurth y Sleeper, un robot Neo totalmente automatizado se encontraba detrás de ambos. Sleeper le pidió que demostrara lo rápido que podía mover los dedos. Neo levantó y luego bajó un dedo cada vez, al principio lentamente. Luego empezó a acelerar, cada vez más rápido, hasta que los dedos tamborileaban tan rápido que se difuminaban en la pantalla. Siguió así, casi demasiado rápido para verlo, hasta que Sleeper le gritó que se detuviera. El robot se quedó inmóvil. Más tarde, me hizo el signo de la paz.

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