El gobierno estadounidense impuso el viernes sanciones económicas a un financiero iraní radicado en Dubái, acusado de malversar miles de millones de dólares de fondos públicos para enriquecer a las élites del régimen en Teherán. El ciudadano iraní Ali Ansari es descrito en un comunicado del Departamento del Tesoro estadounidense como un financista clave del líder supremo de la República Islámica, Mojtaba Jamenei. Según el Tesoro, Ansari ha institucionalizado la malversación a gran escala dentro del régimen iraní, desviando riqueza financiada con fondos públicos hacia una extensa cartera en el extranjero de bienes inmuebles y participaciones comerciales para enriquecerse él mismo y a las élites del régimen, incluido el líder supremo y la poderosa Guardia Revolucionaria. Ansari ha invertido el dinero del pueblo iraní en bienes raíces y propiedades comerciales en Alemania, Luxemburgo, España, Reino Unido, Chipre, Emiratos Árabes Unidos y otros países mediante empresas fantasma bajo una sociedad holding en la nación caribeña de San Cristóbal y Nieves. Aunque figuran a nombre de Ansari, muchos de estos intereses financieros se mantienen en última instancia para el beneficio económico de Mojtaba Jamenei, su familia y otras élites iraníes del régimen. Estas medidas suelen implicar la congelación de cualquier activo que se tenga en Estados Unidos. Así mismo, prohíben a las empresas y ciudadanos estadounidenses hacer negocios con la persona sancionada, so pena de enfrentarse ellos mismos a sanciones.

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